¿Qué hacer ante la famosa subida de la leche?

Cristina Ramiro

Enfermera, Asesora de lactancia y Educadora de Masaje infantil certificada.

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A las 48-72 horas postparto, se produce lo que conocemos como “subida de la leche”. Hasta este momento nuestro bebé ha sido alimentado con calostro, y ahora la leche se torna a leche de transición, para posteriormente convertirse en leche madura. Si éste suceso fisiológico no es bien gestionado con una lactancia a demanda o una succión eficaz por parte del bebé, puede haber problemas, como el de la ingurgitación mamaria. 

Las mamas se ponen voluminosas, duras, tirantes, brillantes, el pezón y la areola se estiran y aplanan e incluso el pezón puede meterse hacia adentro retraído. El pecho duele en toda su superficie y en su extensión hasta la axila, produciendo mucha incomodidad y dolor a la madre.

Esta situación va a dificultar la extracción de leche por el bebé, y además puede dificultar el agarre de éste por la tirantez y dureza de la mama, además de por el aplanamiento del pezón y areola, que son su superficie de agarre. Es como si intentara agarrar un balón muy inflado.  

¿Qué es?

Se trata de un edema. El edema es un exceso de líquido en el tejido mamario, que ha salido de los vasos sanguíneos y células debido a una inflamación. Pueden contribuir a que esto se produzca:

  • Un exceso de líquidos intravenosos durante el parto administrados a la madre
  • Una falta d esucción eficaz por parte del bebé
  • No realizar una lactancia frecuente y a demanda, dejando pasar mucho tiempo entre tomas.

Imagen extraida de www.adamimages.com

Los conductos galactóforos (por los que sale la leche), se inflaman por esa falta de drenaje unido al exceso de líquido y sangre que llega al tejido por esa “subida de leche”. LA inflamación provoca que el líquido que habitualmente se encuentra en las células, salga al medio extracelular, produciendo el edema de la mama.

“Me dijeron que aplicara calor para disminuirla”

El calor está contraindicado en la ingurgitación, porque  aumenta la llegada de sangre y líquidos al tejido mamario al producir que los vasos sanguíneos se dilaten, por lo que podría aumentar aún más el edema.

¿Y cómo lo arreglo?

Tenemos un exceso de líquido fuera de su sitio. Bien, pues vamos a devolverlo a su lugar, la circulación linfática. Esto se consigue con una técnica de masaje por presión que va metiendo el líquido de nuevo a la microcirculación. Y puedes hacerlo tú misma. Te lo muestro ampliamente en la charla sobre “Dificultades en la lactancia materna. Abordando y solucionando el problema”.

Masaje de presión inversa suavizante

  • Con los dedos índice y corazón sobre la areola, e incluso podemos añadir el anular, colocados en su totalidad sobre la areola en vertical, como se muestra en la imagen de arriba, realizamos la presión suficiente como para hundir ligeramente los dedos en la piel. La presión se mantiene un par de minutos.
  • A continuación, colocamos las yemas de 3 dedos, a ambos lados del pezón (ojo con las uñas, alejadas de la piel o cortas), y realizamos presión de nuevo. Es posible que al retirar la presión veamos las huellas de nuestros dedos marcadas hundiendo la zona. Es normal, y se llama fóvea. Esto significa que lo estamos haciendo bien, y el pezón y areola ya no estarán tan tirantes. Esto se muestra en la imagen de abajo.

Fotografía cedida por www.facebook.com/lactanciaysalud

Las siguientes posiciones pueden resultar más complejas para hacerlas solas, por lo que podemos pedirle a alguien de confianza que nos ayude. Se trata de presionar con los pulgares a ambos lados, y posteriormente arriba y abajo, apuntando hacia direcciones opuestas, tal y como se muestra en las siguientes imágenes.

Si tu bebé y tú debéis separaros por razones médicas, puedes optar por iniciar precozmente la extracción manual de calostro para que puedan ofrecérselo en tu ausencia y que así tu pecho empiece a estimularse.

Fotografía cedida por www.facebook.com/lactanciaysalud

Puedes realizarlo tantas veces sea necesario para notar que el edema de la areola va disminuyendo y va dejando la zona más blandita para que el bebé pueda succionar del pecho adecuadamente.

Si el bebé no mama o lo hace de forma ineficaz, es conveniente extraer la leche del pecho para aliviar la ingurgitación y evitar complicaciones como una mastitis.

Tras el masaje de presión inversa y la extracción por el bebé o por otros medios, notarás un gran alivio.

Puede ser conveniente, que tras las tomas, apliques algo fresco en el pecho (que no frío), y alejado del pezón para evitar otros fenómeno como el Raynaud del pezón, que se produce por una falta de llegada de flujo sanguíneo al pezón a causa de la vasoconstricción producida por el frío.

Recuerda

Ingurgitación mamaria es edema, líquido en el tejido.

Es preciso devolver ese líquido a la circulación con un masaje de drenaje linfático que llamamos de presión inversa suavizante.

A continuación, es necesario poner al bebé al pecho o en su defecto, drenar la leche de forma manual o eléctrica.

Por último y tras realizar estos dos pasos, la aplicación de algo fresco sobre el pecho, no en el pezón, ayuda a aliviar la inflamación y a disminuir la velocidad de producción y con ello el riesgo de una nueva ingurgitación.

Cristina Ramiro 

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