El cesto de los tesoros

Ana Belén León

Psicopedagoga especializada en maternidad , crianza y educación positiva. Asesora de porteo.

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En las primeras etapas del desarrollo de los bebés, el aprendizaje se produce por medio de tres aspectos fundamentales:

El movimiento:

El bebé aprende a través del movimiento de su cuerpo y las sensaciones que este le ofrece.

La experiencia sensorial:

El niño aprende a través de la experiencia que obtiene a través de sus sentidos. Lo que toca, lo que ve, lo que oye, lo que saborea… es lo que le permite aprender y conocer su entorno.

El contacto afectivo:

El contacto físico y emocional con la figura o figuras principales (mamá y papá) y la atención que estos le ofrecen al bebé, son fundamentales para que este se sienta seguro en su entorno y pueda disfrutar de cada experiencia.

Si observas a bebés de entre 6 y 12 meses aproximadamente, verás que todos cumplen con una necesidad natural, llevarse todo a la boca (algo que los adultos tendemos a evitar y que sin embargo, es necesario para que el bebé aprenda a conocer y relacionarse con su entorno). Este es un patrón evolutivo llamado “ojo-mano-boca”, surge de forma natural y a través de él el bebé conoce su entorno y percibe las sensaciones de lo que hay en él. Por tanto, y ya que sabemos que llevarse todo a la boca es algo que todos hacen (y deben hacer) los adultos debemos ofrecerles entornos y materiales seguros y beneficiosos a nivel sensoriomotor para el niño.

Existen gran cantidad de objetos y juguetes que ofrecen excesiva información sensorial a los niños (luces, sonidos, movimiento… todo a la vez) pero que en realidad no favorece su desarrollo, ya que ofrecen demasiados estímulos que el bebé no puede gestionar por su inmadurez cerebral. Además este tipo de juguetes no permite que el bebé desarrolle los tres aspectos fundamentales a través de los cuales aprende en las primeras etapas (movimiento, experiencia sensorial y afecto) sino que ofrecen una experiencia pasiva y por tanto, nada beneficiosa para su desarrollo.

Como adultos, debemos buscar la forma de ofrecer al bebé objetos ricos a nivel sensorial y fáciles de gestionar para él. Aquellos que están hechos de materiales naturales (vegetales, minerales: madera, metal, vidrio, papel, cerámica) son los ideales para estas primeras etapas.

Uno de los mejores recursos que existen para la estimulación temprana en bebés es El Cesto de los Tesoros.

¿Que es el cesto de los tesoros?

El cesto de los tesoros está formado por un conjunto de objetos cotidianos que ayudan a despertar la curiosidad del niño. Permite al bebé descubrir y explorar de forma segura y positiva su entorno y poder aprender sobre él.

Pero ¿por qué el cesto de los tesoros permite al niño aprender?

Por varias razones:

  • La primera es que durante el primer año de vida del niño, el cerebro realiza gran cantidad de conexiones neuronales, la cantidad y el tipo de estímulos que recibe el bebé influyen en la calidad de esas conexiones y por tanto, en el proceso de aprendizaje que se realiza y el que se realizará en el futuro.
  • Como ya hemos dicho, el bebé en esa etapa desarrolla un patrón “ojo-mano-boca” a través del cual, todo lo que ve, intentará cogerlo y buscará información sobre ello metiéndolo en su boca (sentido que junto al tacto es el que más desarrollado tiene y más información ofrece al niño). Esto le permitirá descubrir las características de cada objeto (es duro, es blando, está frío, está caliente, suena o no, es suave, es áspero…) realizando un proceso de descubrimiento y formación de pensamientos, por tanto, un proceso de aprendizaje significativo y real, ya que progresivamente interiorizará conceptos sobre una gran variedad de materiales, algunos con características similares y otros diferentes, y de esa manera irá creando esquemas cognitivos.
  • Además, al tener un cesto lleno de diferentes objetos el niño podrá tener una nueva y satisfactoria experiencia a nivel psicoemocional: la toma de decisiones. El niño aprenderá a decidir y elegir qué objeto entre todos quiere explorar.

¡Hazlo tú misma!

Pasos para hacer un cesto de los tesoros.

  • Escoge un cesto de mimbre, redondo u ovalado, sin asas, con un fondo plano y estable.
  • Elige objetos cotidianos que no sean pequeños (como para que el bebé se los trague) y que fundamentalmente sean de materiales naturales, (madera, metal, vidrio, papel…)
  • Es fundamental que le pongas imaginación, ilusión y sensibilidad estética, ya que cuando mejor seleccionados estén los objetos mejores construcciones y deconstrucciones cognitivas podrá realizar el bebé.
  • Los objetos que incluyas en el cesto deben ser seguros, no tóxicos y deben estar limpios, pues ya sabemos que se lo meterán en la boca seguro!!
  • Presenta el cesto a tu bebé en un espacio cómodo y seguro, una alfombra o colchoneta firme (que no se hunda) es lo ideal, de un color neutro y lejos de otros estímulos.
  • El bebé se coloca a una distancia media para que tenga la oportunidad de ver la globalidad del material,  para que pueda desplazarse cuando lo desee y escoger el objeto que quiera.
  • El adulto se coloca cerca, no anima al bebé a coger nada (le ayuda en caso de que lo necesite), se mantiene con una actitud  de observador activo.

Elementos de origen natural.

Elementos de madera.

Elementos de diversas características.

Ana Belén León

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