Crisis de pareja tras la llegada del primer hijo

Coia Borràs

Psicóloga clínica especializada en Psicología de la Reproducción y Perinatal. Terapeuta Sexual y de Pareja.

Más sobre Coia Borràs

Cuando nos iniciamos en el camino de la maternidad y paternidad nuestra vida y relación de pareja cambia. La llegada de un hijo genera momentos de alegría y satisfacción, pero también plantea retos importantes.

De repente, tenemos que reestructurar nuestro tiempo (individual y de pareja), también nuestras prioridades, más responsabilidades, la economía se ve afectada, la convivencia puede verse alterada, las relaciones con familiares y amistades también varían.

A veces estos cambios obligados nos cogen por sorpresa y generan estrés y malestar. Si no sabemos gestionarlos adecuadamente, pueden generar una crisis de pareja.

A continuación veremos cuales son los factores que pueden precipitar una crisis de pareja.

FACTORES QUE PUEDEN PRECIPITAR LA CRISIS

Hay muchos factores, pero algunos de los más habituales son:

  • Cansancio y jornadas agotadoras. Cansancio, falta de sueño, irritabilidad, menos tiempo para hablar… Es un factor que suma y crea un terreno abonado para el incremento de discusiones, incomprensión y sentimientos de soledad.
  • El hijo pasa a ser la prioridad. Cuando dedicamos mucho tiempo al cuidado del bebé y nos olvidamos de la pareja, esta puede sentirse distanciada y excluida. A menudo no somos conscientes de ello hasta que aparece la crisis.
  • Reparto de las tareas del hogar. Con más trabajos y menos tiempo, tener limpio y ordenado el hogar es una misión imposible. Si no se gestiona bien y no se reparten las responsabilidades, empiezan a aparecer tensiones y resentimiento hacia la pareja.
  • Sexualidad. La falta de tiempo, el estrés y el cansancio son trabas para encontrar espacios de intimidad que si se sostienen en el tiempo crean tensión y frustración en uno o ambos miembros de la pareja. La falta de deseo puede llegar a ser un problema si no se trata correctamente.
  • Papel de la familia extensa. La relación con las familias se puede modificar al hacerse más presentes y afectar positiva o negativamente a la pareja.
  • Diferencia en las pautas educativas. Las discrepancias relacionadas con la educación de los hijos puede ser un reto difícil de gestionar porque crean desavenencias, frustración, distanciación afectiva y soledad. Todo depende de cómo lo gestionamos.

FACTORES QUE FACILITAN LA ADAPACIÓN A LA MATERNIDAD Y PATERNIDAD

Las condiciones previas de la relación de pareja influirán mucho en cómo se afrontan los nuevos retos. Lo facilita si ya mantenemos una relación sólida, estable, comprometida, con adecuados niveles de afecto y respeto.

También el hecho que la pareja disponga de buenas habilidades de comunicación y estrategias de afrontamiento ante las dificultades reporta más capacidad para resolver los conflictos.

Tener unas expectativas realistas respecto a que supone la maternidad y paternidad es la clave para gestionar los cambios que vienen con la llegada de los hijos de manera efectiva.

Reflexionar sobre la verdadera motivación de tener un hijo, es un paso previo importante para disfrutar esta experiencia satisfactoriamente. Si las motivaciones están relacionadas con el hecho de: evitar una ruptura, contentar a la pareja, evitar la soledad…, pueden acabar girándose en nuestra contra.

La familia necesita tiempo para adaptarse a la nueva situación.

La llegada de los hijos espolea la pareja a evolucionar, a reestructurar varios ámbitos de la relación. Tiene que ser una relación dinámica, que se adapte a las nuevas necesidades para que pueda perdurar en el tiempo.

Hay parejas que se desgastan y otras no. Todo dependerá de si hemos estado capaces de gestionar todos estos cambios y hemos podido minimizar su impacto negativo. Si una relación no se cuida el desgaste es inevitable, haya hijos o no.

Coia Borràs

Psicóloga clínica especializada en Psicología de la Reproducción y Perinatal. Terapeuta Sexual y de Pareja.

Más sobre Coia Borràs