El cambio de pareja a familia, o los secretos mejor guardados del postparto.

Iliana París

Psicóloga Clínica con formación en terapia de pareja, familia, maternidad, paternidad y crianza.

Con el transcurrir de los años, y la escucha de las parejas que asisten a mi consulta, cada vez estoy más convencida de que, incluso siendo personas habituadas a informarnos mucho, hay aspectos fundamentales del convertirse en familia que nos asaltan de manera sorpresiva.

La mayoría de las vivencias más íntimas, y más importantes, de la transformación de una pareja al devenir p(m)adres, no está reflejada en los libros de puericultura. Hay poca cosa escrita, si exceptuamos la blogoesfera (en donde hay información de todo tipo a la que, por lo general, no se accede antes de ser madre). Y además, nada de lo que sucede en lo cotidiano, en las dinámicas, en la repartición de roles, es transmitido habitualmente por los que ya han pasado por ahí. De cara a la galería todos posamos felices y contentos para la foto de Facebook, pero los desencuentros, las dificultades, las vergüenzas, se ocultan o disimulan. 

Así, ¿Cuáles son los secretos mejor guardados del postparto?

Desde que empecé a trabajar en psicología perinatal he recibido muchas parejas dañadas, alejadas, o incluso fracturadas por el postparto y/o la crianza. La llegada de un bebé siempre lleva a que se manifiesten o reaparezcan antiguos conflictos no resueltos, así como dinámicas poco sanas e insostenibles en el tiempo, que colocan a las familias en una encrucijada continua: o se adaptan a la nueva situación y la elaboran, resultando de ello un vínculo fortalecido y maduro, o se generará un quiebre emocional, un distanciamiento en la relación, y una más que posible separación.

Esperar a un bebé implica, estructuralmente, abrir el grifo de las fantasías, de los proyectos: las expectativas, las alegrías, los miedos o dudas aparecen desde el momento mismo en que se tiene la confirmación médica de que todo marcha bien. Sin embargo, poco pensamos y conversamos sobre cómo se va a transformar la relación, ni sobre el estilo de crianza que se quiere llevar o los ajustes que ello implicará.

Las dinámicas y las prioridades se reconfiguran. Los espacios para compartir en pareja son sino limitados, al menos diferentes y, la mayoría de las veces, se trata de situaciones novedosas e inesperadas para las que se carece de los recursos adecuados para resolver el conflicto. Ésta es, precisamente, una de las dificultades más importantes con las que se encuentran los nuevos p(m)adres. ¿Qué es usualmente lo que sucede?: que nace el primer hij@, y cada uno hace lo que puede respondiendo desde modelos de funcionamiento inconscientes instaurados hace mucho tiempo. Y la inconsciencia siempre es generadora de conflictos que hacen peligrar nuestros lazos.

Por este motivo, es vital conocerse más y mejor, establecer acuerdos previos al nacimiento de l@s hij@s, ver cómo son los roles de cada uno dentro de la relación y redefinirlos si hace falta. Recordar juntos la historia personal de ambos, los patrones de crianza, los valores dentro de los cuales se ha crecido, negociar qué hacer con las diferencias. Pero este proceso sólo puede darse si la pareja está acostumbrada a comunicarse, a contarse lo que les pasa y a confiar en su compañer@.

Iliana París

Psicóloga Clínica formada en terapia de pareja y familia, maternidad, paternidad y crianza consciente.